A orillas de las playas más hermosas de este país he recolectado, desde chica, las piedras que allí descansan. El contacto con el agua les da brillo y es ésto lo que hace que su color natural resalte casi hasta transformarse en otro. Pues bien, el color de piedra que más me gusta, en una primera impresión, es el verde en sus diferentes tonalidades acompañado rara vez por el azul, también en diversos tonos.
Para este verano, ya lo anunciaron varias revistas de moda, están en boga los colores que emanan de la naturaleza, tal como el de las piedras que he encontrado y que me quedan por descubrir entre las olas que las acercan a la playa y la arena que las esconde a su capricho.






